Neurociencia y prevención de accidentes y enfermedades

by Tomas Fonseca
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Cada vez que escuchamos acerca de alguien cercano que ha sufrido un accidente, sentimos dolor. Aunque es un poco diferente, cuando conocemos de alguien que sufre de alguna enfermedad, también se produce tristeza en la familia. Lo que ambos casos tienen en comun es que alguien tomó un decisión y tuvo un pensamiento que provocó un accidente. Por más estándares que existan, las normas no llegan a contemplar uno de los aspectos más importantes para la prevención de accidentes y enfermedades.

En los últimos años ha venido fortaleciéndose la neurociencia como una nueva, la cual ha desarrollado diferentes aplicaciones, entre ellas la Neuroseguridad Laboral. Éste es un nuevo camino que complementa la psicología.

El desarrollo humano se basa en el compartir y en el lenguaje con el otro. El ser humano como ser social necesita de otras personas. No obstante, no siempre somos seres que necesitamos de una atención o interés reflexivo de parte de un tercero cuando realizamos una acción. No solo es asistir en la necesidad del otro, sino que la seguridad y el cuidado son procesos reflexivos. Cuentan con un sistema de análisis y de toma de decisiones. Existen opciones y seleccionamos ser seguros. La seguridad debe ser consciente, responsable y elegida.

Las Neurociencias complementan permiten observar el funcionamiento neurocognitivo en la toma de decisiones de las personas. Permiten observan el funcionamiento de nuestro cerebro entre la utilidad y el beneficio. La utilidad es lógica, racional, objetiva. El beneficio es ilógico, irracional, subjetivo.

Cuando alguien que fue capacitado tiene las habilidades y destrezas para realizar el trabajo, e incluso dice que “la seguridad es importante”, pero a los cinco minutos comete conductas inseguras, ¿Cómo se explica o describe su toma de decisión de ser inseguro? ¿Cómo toman decisiones las personas para realizar una conducta segura o insegura?, ¿Funcionan igual los cerebros de las personas seguras e inseguras?, ¿Hay personas que les gustas el riesgo?, ¿Hay sujetos que son incluso peligrosos? Estas han sido, y son, algunas preguntas que queremos responder, o aportar en y para su respuesta final.

La Neuroseguridad Laboral estudia factores neuropsicosociales en la toma de decisiones de las personas en ambientes laborales, en relación a su conducta segura.

El riesgo hace referencia al daño que puede provocar una acción. Desde el punto de vista neurológico, nos interesa el acto o conducta, que tiene múltiples factores para su realización (neurológicos, congestivos, emocionales, sociales). Las personas asumimos riesgos: al cruzar una calle, al lanzarnos en paracaídas, al casarnos, pero con nuestros recursos en forma intuitiva, automática, lógica y racional, estimamos el riesgo de nuestros comportamientos (y el de otros). Cuando no realizamos reflexiva y cognitivamente el cuidado de nuestras acciones, nos transformamos en sujetos fuente de daño para nosotros u otras personas.

Un estudio de comportamiento mostró al preguntar a un grupo de personas consideradas "seguras", versus a otro grupo considerado "inseguro" si cruzaría una calle sola con un semáforo peatonal en rojo sin vehículos pasando a las 3 de la madrugada. Se encontró que en ambos grupos, el deseo existe: las personas seguras e inseguras indicaron que las ganas de cometer “una acción insegura”está presente. Ambos grupos deseaban cruzar la calle. Sin embargo, en ambos cambiaba la forma como dominaban el deseo. Y este deseo de dominaba en función de las creencias y los valores de cada grupo de personas. Si el valor de ser una persona segura era más alto que el deseo de cruzar, el deseo se inhibe. Si el valor es más bajo, el deseo lo supera.

La base de comportamiento socialmente adaptativo, como indicamos anteriormente es controlar los impulsos y no negarlos. En los estudios, las personas inseguras, cuando deseaban realizar una conducta “anormativa”e incluso peligrosa, mostraron menor actividad en las zonas prefrontales de nuestro cerebro, en relación a las personas seguras. La zona prefrontal del ser humano es la última en desarrollarse y tiene a cargo funciones ejecutivas y metacognitivas. Las personas seguras actúan mayoritariamente porque, en algún momento, “piensa y presta interés reflexivo”para tomar su decisión de no realizar la conducta peligrosa. Las personas peligrosas tienen un discurso más impulsivo, de goce inmediato, de “oposicionismo a la autoridad”, de posicionar su imagen (profesional), culpar a terceros por sus acciones negativas, de autovalidación y uso de mecanismos defensivos para justificar sus conductas. 

Un sujeto peligroso prefiere su goce inmediato. Lo peor es que no le interesan las consecuencias para otros. Si quiero atravesar la calle con semáforo en rojo, lo hace. (Asume conductas con muchas probabilidades de daño). Esta conducta lo posiciona  en su grupo e imaginariamente como “sujeto alfa”. Aquel que domina la manada y puede ir en contra de la autoridad. Importante: un sujeto alfa no es peligroso. Asume riesgos para el beneficio de todos. Al contrario del peligroso en que su beneficio es egocéntrico e incluso narcisista.

El desarrollo del control de los impulsos requiere de conocimiento cognitivo, experiencias emocionales y desarrollo de funciones ejecutivas. Estudiar y recordar las normativas para mi trabajo, vivir la experiencia emocional de ser seguro v/s peligroso. Pero un aspecto es el entrenamiento de capacidades contabais superiores: orognosis, correlación, análisis, planificación, atención, metacognición, entre otros. Estos aspectos no solo se aprenden directamente del curso de seguridad, se pueden y deben aprender desde la niñez.

La seguridad se debe enseñar, pero no como la repetición de una conducta sin entender su origen, utilidad y beneficio. Se aprende, primero, evitando el dolor físico, emocional y social (en cada etapa de desarrollo varía su ponderación). Esto se basa en el castigo o daño. Luego, es necesario el beneficio y la utilidad de la seguridad e incluso promover el riesgo en el desarrollo profesional. Permitir ser distinto y pensar cómo mejorar las cosas, pueden ser una de las actividades que mayor seguridad genera en nuestra mente.

Las empresas deben comprender que no es suficiente memorizar una norma para ser seguras. Sigue siendo muy riesgoso. Deben lograr que la persona sea segura,  asignar la responsabilidad de cuidar a otros (como lo hacen los programas de Seguridad basada en el comportamiento).

Resonancia organizacional: la resonancia es un concepto que quedóen segundo plano en los últimos años en relación a empatía, trabajo en equipo, liderazgo. Desde lo simbólico, las personas transmitimos “una frecuencia de onda”. Desde lo neurológicos nuestras ondas cerebrales tienen determinadas características. Desde lo social tenemos “buena o mal onda”con las otra personas. La resonancia permite que personas, grupos, sociedades experimenten y “sientan” qué tan buena onda tienen con las otras personas. Aunque existe un organigrama todos se preparaban para cuando el jefe o líder no estuviese. Todos debían “decidir”qué se hace con el trabajo (impacto en la utilidad) y quése hace con el grupo de trabajadores (beneficios).

La Neuroseguridad es una aplicación que permite conocer cómo tomamos decisiones neuropsicosocialmente, como alternativa de conocimientos para las empresas y expertos en seguridad y salud ocupacional. Es una forma de entregar datos, conocimientos y herramientas que permitan explicar la conducta (in)segura. Es necesario que las empresas apoyen la investigación en el comportamiento de sus trabajadores, las ARL quieran innovar y arriesgar en métodos, y herramientas para la internalización de la conducta segura.

Hoy se comienza y avanza con el neuromarketing en prevención de riesgos, neuronutrición segura, neuroliderazqo organizacional. Es la oportunidad de quienes tiene la autoridad, poder para cuidar y enseñar el autocuidado a sus trabajadores. La seguridad puede ser nuestra forma de cultura.

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