Es cuestión de compromiso

Ayer en la tarde estuvimos realizando una conferencia en las instalaciones de un cliente para reforzar algunos aspectos claves sobre el Sistema de Gestión Integral, ya que durante la auditoría interna efectuada durante el mes pasado detectamos que había falta de conocimiento generalizado de los aspectos estratégicos básicos por parte de muchos colaboradores de esta organización.

Durante la sesión, hablamos primero sobre qué es un sistema de gestión integral y cómo se sincroniza desde el direccionamiento estratégico, pasando por la política, los procesos y las personas. Como no es de extrañar se observaron reacciones de diferentes estilos: los que se interesan por conocer y comprender (casi siempre del área de HSEQ), los que están allí porque alguien los llevó de la mano, los que cada minuto revisan el reloj y dirigen su mirada hacia el horizonte profundo de una pared… en fin, tú nos comprendes.

Casi en la mitad de la sesión, cuando llegamos a la temática de las personas, hicimos referencia a los valores de la organización: Esta compañía particularmente, una empresa de servicios, ha decidido incorporar dentro de sus valores el de la pasión. Al preparar la conferencia, decidimos hacer dos preguntas: ¿qué harías con total pasión, así no recibieras un pago por ello? y ¿qué tanto se conecta tu trabajo (lo que haces) con tu propósito de vida?; Y para ponerle la cereza al postre, la tercera pregunta: ¿estarías dispuesto a realizar las funciones que hoy realizas en la organización, si no recibieras un pago por ello? Las respuestas no se hicieron esperar; Inmediatamente quienes estaban hipnotizados mirando hacia el horizonte reaccionaron y dijeron cosas como «¿es que ahora van a cambiarnos las políticas en la empresa? ¿ya no nos van a pagar?” Algunos indicaron no estar de acuerdo siquiera en plantear dicha hipótesis, aduciendo a que el trabajo lo hacían porque necesitaban el dinero y porque trabajaban para recibir dinero.

Fue precisamente allí, donde llegamos al punto de reflexión, el punto al que queríamos llegar. Muchos en la organización trabajan más por el dinero que reciben y lo manifiestan bajo un sentimiento de ausencia o carencia. Pocos, manifiestan estar allí por la pasión y el amor que sienten haciendo lo que hacen. Cuando hacemos las cosas pensando en la carencia, tendemos a hacer un trabajo promedio, con resultados promedio. Terminamos siendo un “empleado más que trabaja”, yendo todos los días a cumplir con una función, más por el temor de perder nuestra estabilidad económica que por el placer de las emociones positivas que podamos desarrollar allí. No muy conveniente para la organización y para un sistema de gestión, por cierto. Y la razón es apenas lógica pues, ¿quién en su sano juicio sentiría placer al hacer algo sólo por la mera necesidad?

Por el contrario, cuando hacemos las cosas apasionadamente, no pensamos en la necesidad; pensamos en lo bien que nos sentiremos de lograr algo significativo en aquello que amamos e inmediatamente nos imaginamos disfrutando y sintiendo aquellas emociones inspiradoras que generan una sonrisa de oreja a oreja cada vez que llegamos a hacerlo. Literalmente nos sentimos felices haciendo lo que hacemos.

Por esta razón, la invitación que te queremos hacer hoy, es la misma que hicimos en aquella conferencia. Te invitamos a que te hagas las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuál es tu profesión? ¿Por qué razón te pagan? No nos referimos a tu título profesional, ni a tus certificados. Sino a la razón por la cual laboras en lo que laboras.

  2. ¿Cuál es tu vocación? realmente, ¿lo que haces es lo que te gustaba hacer desde niño? o hay algo que te guste más hacer.

  3. ¿Cuál es tu misión en la vida? ¿cuál crees que será el legado que le dejarás a la humanidad (o por lo menos a tu organización) el día que dejes esta existencia en el plano terrenal? Piénsalo de esta manera, “Los muertos son las personas que la gente no recuerda” (Juan Diego Gómez, Invertir Mejor).

  4. ¿Cuál es tu pasión? ¿qué es aquello que más amas hacer?

Si empiezas a reflexionar en estas cuatro preguntas, tal vez empezarás a sentir que tu vida tiene otro significado y tal vez empezarás a darle otro valor a tu trabajo y todo lo que recibes. Y como resultado, el desempeño en tu proceso, en tu sistema de gestión o en tu organización, será diferente.

¿Estarías dispuesto a intentarlo?

Nuestros programas de entrenamiento te permitirán desarrollar no solamente conocimientos y habilidades técnicas, sino que además, podrás fortalecer tus habilidades blandas. Esto te hará ser un líder de gestión diferente. Te invitamos a conocer cómo podemos apoyarte

Quiero conocer los programas de entrenamiento


Derechos Reservados RGI. Copyright © 2019 - Diseñado y programado por Visign